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Mostrando entradas de febrero, 2019

Tararear

Llevo en el corazón, desde siempre, como guardada, una canción. Tiene letra propia, a veces no rima, porque se la va inventando mientras suena, y la canción no adivina. Nunca supe qué decía. No entendí sus silencios ni las notas, No pude bailarla ni cantarla en la tina. Resulta que es sobre tu sonrisa Y tu manera de ver Que el ritmo es parecido a tus pasos Y dice algo sobre querer. La llevo ahí pegada, Pero jamás la escuché, Y el otro día, caminando contigo, De repente en la mente La empecé a tararear. Respiré hondo, Porque ahí supe Que todo este tiempo De bailar sola Canciones sin vida, La vida sin són, así, simplemente y por fín, se acabó. Que la vida se trata de ver en tus ojos El amanecer, Que tiene sentido Atreverme a creer que puedo querer. M.Z.  Febrero 2018, Sebastian

Ojos cerrados.

Porque te veo hasta con los ojos cerrados, te extraño de noche. Te veo en la calle, en el cielo, en lo bueno, en lo dorado, lo que tenga chocolate, en los helados. Te veo en lo que me parece gracioso, y todo me causa gracia, porque te veo hasta con los ojos cerrados.

Me busqué y no estabas.

Hoy, mientras pasaba la mano por mi pecho, o donde se supone que va, en su lugar encontré un vacío, un "nada", un hueco. Más tarde, cuando busqué usar la mano que me queda, me dolió el espacio sin mano donde alguna vez hubo. La mano a la que le faltan tus 5 dedos creo que se me cayó, ya no supo de qué sostenerse. Ya en la noche, cuando el frío me hizo ver que donde había cuerpo ya no había nada, no entendí cómo donde hay ausencia cabe el dolor. ¿Qué me duele si no estoy? Pues me duele no verte, me duelen los ojos de ver a otra gente. Me duele que faltas, me faltas y me vacío, y duele el vacío que dejas inerte. Me busqué y no estabas.