Mira, no sé.
Tengo dos horas pensando en sus dos dientes de enfrente en que están como para atrás pero no entiendo casi nunca El por qué de sus porqués. Hay algo sobre esa sonrisa que no la hace definitiva, como que sí que siempre no, o quizá no es la sonrisa Mira, no sé, lo sabré cuando me escriba. Llevo siete días pensando en el tono de verde de sus ojos porque no no logro verlos ¿Oliva? no, ¿Los has visto tú? Ya sé que no te importa, ni a mí que me contestes. Hay algo sobre él, sobre sus formas lo que habla y lo que hace y como se mueve, no entiendo nada. A lo mejor no es la sonrisa, tal vez esté en la piel. Mira, no sé, ni sé si sabré, porque no sé si me escriba, o qué tal cuando me escriba me vuelva a decir lo de ayer: Que mucho gusto, verde oscuro y que no, que no toma café.