Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2017

Mira, no sé.

Tengo dos horas pensando en sus dos dientes de enfrente en que están como para atrás pero no entiendo casi nunca El por qué de sus porqués. Hay algo sobre esa sonrisa que no la hace definitiva, como que sí que siempre no, o quizá no es la sonrisa Mira, no sé, lo sabré cuando me escriba. Llevo siete días pensando en el tono de verde de sus ojos porque no no logro verlos ¿Oliva? no, ¿Los has visto tú? Ya sé que no te importa, ni a mí que me contestes. Hay algo sobre él, sobre sus formas lo que habla y lo que hace y como se mueve, no entiendo nada. A lo mejor no es la sonrisa, tal vez esté en la piel. Mira, no sé, ni sé si sabré, porque no sé si me escriba, o qué tal cuando me escriba me vuelva a decir lo de ayer: Que mucho gusto, verde oscuro y que no, que no toma café.

¿A cuánto estamos?

21 horas por tierra 4 y media en avión (Y depende qué avión), Estamos a nada. Van 12 días. No, más, parecen más. Estamos a un mes, mil ochocientos cuarenta y nueve kilómetros 5 llamadas 2 carcajadas a 1 madrugada Estamos a nada. Son 730 horas Me bastan dos. Siete estados, no sé cuántos semáforos, y sin contar peajes, A nada, te digo. Van 12 días, parecen 100. No, más. Parecen más.

Lo Saben

Es ese segundo en que mi labio se levanta levemente discreto y la sonrisa se aparece negada Vienen después las mejillas delatan A mis ojos y los tuyos que, por andar vagando, se volvieron a topar. Silencio Y de nuevo, ritmo. Nos vemos así dos veces, tres. Me hago loca, cualquier cosa como si no existes. Pero lo saben mis labios que me duele ya morder, Lo saben mis manos, que tiemblan escondidas, Mi pecho, lo sabe, de sobra; lo sabe. Entonces tarareo melodías que me invento. ¿Escuchas? Que sepas que sin querer, te quiero, y todos lo saben. Y sin querer, no quiero que las miradas se acaben. M. Z. 28_08_13