Mira, no sé.
Tengo dos
horas pensando
en sus dos
dientes de enfrente
en que están como para atrás
pero no entiendo casi nunca
El por qué de sus porqués.
Hay algo sobre esa sonrisa
que no la hace definitiva,
como que sí
que siempre no,
o quizá no es la sonrisa
Mira, no sé,
lo sabré cuando me escriba.
Llevo siete
días pensando
en el tono de verde
de sus ojos porque no
no logro verlos
¿Oliva? no,
¿Los has visto tú?
Ya sé que no te importa,
ni a mí que me contestes.
Hay algo sobre él,
sobre sus formas
lo que habla y lo
que hace y como
se mueve, no entiendo nada.
A lo mejor no es la sonrisa,
tal vez esté en la piel.
Mira, no sé, ni sé si sabré,
porque no sé si me escriba,
o qué tal cuando me escriba
me vuelva a decir lo de ayer:
Que mucho gusto, verde oscuro y que no,
que no toma café.
horas pensando
en sus dos
dientes de enfrente
en que están como para atrás
pero no entiendo casi nunca
El por qué de sus porqués.
Hay algo sobre esa sonrisa
que no la hace definitiva,
como que sí
que siempre no,
o quizá no es la sonrisa
Mira, no sé,
lo sabré cuando me escriba.
Llevo siete
días pensando
en el tono de verde
de sus ojos porque no
no logro verlos
¿Oliva? no,
¿Los has visto tú?
Ya sé que no te importa,
ni a mí que me contestes.
Hay algo sobre él,
sobre sus formas
lo que habla y lo
que hace y como
se mueve, no entiendo nada.
A lo mejor no es la sonrisa,
tal vez esté en la piel.
Mira, no sé, ni sé si sabré,
porque no sé si me escriba,
o qué tal cuando me escriba
me vuelva a decir lo de ayer:
Que mucho gusto, verde oscuro y que no,
que no toma café.
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