God gave me you.
Ni siquiera sé si pueda terminar de escribir esto sin llorar. Ya siento el nudo en la garganta de tan solo pensar en tu preciosa sonrisa y en todo lo que estoy a punto de escribir. Me dio curiosidad entrar a ver mi blog, el que nunca le he mostrado a nadie a propósito, por lo menos a nadie de quien haya escrito. Me di cuenta de lo mucho que te buscaba. De mis estándares tan bajos, de lo mucho que me conformaba con la idea de que alguien me quisiera de verdad, y de lo poco que eso realmente ocurría. En una de ellas incluso dije "sé que no existen los príncipes azules y debo dejar de buscarlos", y qué equivocada y ciega estaba. Qué lastimada, qué anhelo tenía de ti. Siempre soy muy rara cuando me gusta alguien porque mientras estoy bien no sale ninguna canción, ningún verso, quizá por ahí algún poema o carta pero casi siempre cuando lo termino sé que no está bien. Incluso esto que voy escribiendo siento que no tiene ni pies ni cabeza, sé que voy a divagar y que al final...