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Mostrando entradas de 2019

Poema a un Sapo

Tus ancas se estiran Como la mañana sobre tu piel, Y se cierran tus ojos, Y tú siempre en tu papel. Recorres el agua por las hojas, Brincando por doquier, Y pareciera tan fácil Que dan ganas de ser Un sapo, una sapa, Y recostarse sin saber Que lo tienen por feo. Que tendría que ser, Otra cosa, menos verde, Y romper con un beso, El hechizo que lo tiene Ignorante del tiempo, Y de lo que piensen de él. Pareciera tan fácil Que dan ganas de ser Un sapo, una mosca, Y recostarse sin saber.

Habitar y percibir.

Citlali Mariana Zozaya Alcalá 0//04/2019 “En mí se premia entonces, a todo aquél que ha sido tocado por la belleza.” Luis Barragán , Ceremonia de Premiación del Premio Pritzker, martes 3 de junio de 1980, Dumbarton Oaks, Estados Unidos. La arquitectura es física, matérica, concreta. Lo edificado es palpable, identificable, habitable. El espacio, aunque vacío, es un “algo”, una cantidad específica de lugar, de mundo, de metros cúbicos. El cuerpo, también. Durante mis años de estudiar Arquitectura, he aprendido que el espacio te envuelve, te llama, te emana algo que no se puede percibir únicamente con los sentidos de lejanía, tal como la vista o en ocasiones el oído. La arquitectura uno la tiene que tocar, que recorrer. Tiene que reconocerse a sí mismo dentro de ella, para poder efectivamente saber que una obra es o no, arquitectura. Por tanto, la arquitectura sin el sentido del tacto no es. Ya lo dice en su libro “Los ojos de la piel” Juhanni Pallasma ; “El tac...

Tararear

Llevo en el corazón, desde siempre, como guardada, una canción. Tiene letra propia, a veces no rima, porque se la va inventando mientras suena, y la canción no adivina. Nunca supe qué decía. No entendí sus silencios ni las notas, No pude bailarla ni cantarla en la tina. Resulta que es sobre tu sonrisa Y tu manera de ver Que el ritmo es parecido a tus pasos Y dice algo sobre querer. La llevo ahí pegada, Pero jamás la escuché, Y el otro día, caminando contigo, De repente en la mente La empecé a tararear. Respiré hondo, Porque ahí supe Que todo este tiempo De bailar sola Canciones sin vida, La vida sin són, así, simplemente y por fín, se acabó. Que la vida se trata de ver en tus ojos El amanecer, Que tiene sentido Atreverme a creer que puedo querer. M.Z.  Febrero 2018, Sebastian

Ojos cerrados.

Porque te veo hasta con los ojos cerrados, te extraño de noche. Te veo en la calle, en el cielo, en lo bueno, en lo dorado, lo que tenga chocolate, en los helados. Te veo en lo que me parece gracioso, y todo me causa gracia, porque te veo hasta con los ojos cerrados.

Me busqué y no estabas.

Hoy, mientras pasaba la mano por mi pecho, o donde se supone que va, en su lugar encontré un vacío, un "nada", un hueco. Más tarde, cuando busqué usar la mano que me queda, me dolió el espacio sin mano donde alguna vez hubo. La mano a la que le faltan tus 5 dedos creo que se me cayó, ya no supo de qué sostenerse. Ya en la noche, cuando el frío me hizo ver que donde había cuerpo ya no había nada, no entendí cómo donde hay ausencia cabe el dolor. ¿Qué me duele si no estoy? Pues me duele no verte, me duelen los ojos de ver a otra gente. Me duele que faltas, me faltas y me vacío, y duele el vacío que dejas inerte. Me busqué y no estabas.