Primera entrada del resto de mi vida.

Van como tres años que no escribo una entrada de corrido sin tener un borrador, pero es Jueves, son las 12 y la tarea ya me abrumó, así que aquí estoy.

Feliz, plena, enamorada y comprometida con el poder Superior. Con Papá Dios. Bendito Él y su Gloria para siempre.

Hoy me doy cuenta de que verdaderamente cuando te empiezas a dar el valor que realmente tienes, la demás gente lo nota. Es obvio. Cuando tú estás dispuesto a pagar todo por tí mismo, los demás comienzan a hacerlo también. Y todo gracias a alguien que te hace sentir especial y valiosa. Alguien que verdaderamente está enamorado de cada peca, de cada arruga de tu sonrisa. De cada recreo o sábado que pasa contigo. De cada beso de un cuarto de segundo que pasa sin que nadie se dé cuenta, a veces ni tú misma, pero pasa. Y es totalmente real.

De hecho, no hay nada más real. Es increíble como hay momentos en los que tu mundo, tu realidad, tu vida completa cabe en la mano de alguien más sosteniendo tu mano. Cómo una mirada puede significar el tiempo y una voz tranquilidad. Cómo un perfume y un olor de piel a café con canela pueden hacerte tener náuseas (de las bonitas), (porque hay náuseas bonitas). Cómo alguien con verte puede saber si la regó. Cómo los meses se pasan en días demasiado lentos y en otros ni siquiera sabes en qué momento 1 se convirtió en 3.

Es increíble cómo el cariño de alguien, la aceptación completa, la incondicionalidad, la regularidad, el compromiso, la fe en el otro puede cambiar hasta la forma en que se te ve el cabello. Cómo sonríes, cómo tomas el sol.

En resumen una persona puede cambiar totalmente tu forma de ver el mundo, pero mucho más importante, de verte a tí.

Qué difícil resistir la tentación de venganza contra todos los que alguna vez quisieron dar 3 monedas por lo que vale un Cristo completo, crucificado, y no que lo valga sino que alguien, en la subasta, ofreció lo que nadie nunca hubiera dado. Y de ahí, la vida. Y de ahí, la historia. Y de ahí, la telaraña de circunstancias que misteriosamente juntan a almas que se complementan como piezas de un rompecabezas de 7,000,000,000 de partecitas diminutas. Y de ahí, el amor a Dios, y de ahí (con mucha suerte), el amor a alguien más.

¿Cómo escribes canciones, poemas, entradas, más de 500 tweets, historias y cicatrices para alguien que no es ni siquiera instantáneo, que ni siquiera llega a momentáneo, a pasajero, sino a parada siguiente, a calle en sentido contrario. A obra de arte en restauración, a canción rayada del disco. A audífono roto?¿cómo cambias de corazón en dos meses?¿cómo ves a los ojos a alguien a quien te juraste nunca amar así y tener que admitirte a tí misma que el daño ya está hecho y que no hay vuelta ni retorno?

y la pregunta del millón:
¿Cómo, después de sanar tus cicatrices, después de regalar tus pecas y las arrugas de tu sonrisa, después de consagrar tu pensamiento, después de aprender las coordenadas de los lunares, después de tatuarte una mirada en los ojos, se puede volver a empezar?

No lo entiendo, y si Dios quiere, si es lo mejor para mi, espero nunca tener que entenderlo.

Comentarios